Alimentación para el trabajo

Noemí Chávez Guzmán

Una nutrición deficiente puede provocar la misma siniestralidad que un peldaño de escalera suelto. Christopher Wanjek.

Todos los trabajadores deberían cuidar su salud e invertir en ella, ya que el cuerpo representa su principal patrimonio. Por medio de este se realizan las actividades laborales para que una persona crezca económicamente.

La nutrición va más allá de la simple acción de comer, ya que es un proceso a través del cual el organismo obtiene de los alimentos la energía y los nutrimentos necesarios para el sostenimiento de las funciones vitales y la salud. Por este motivo, una apropiada alimentación es el pilar para llevar a cabo todas nuestras actividades del día a día.

¿Cómo afecta la alimentación al desempeño de las actividades laborales?

La situación nutricional de las personas en el mundo nos indica que casi mil millones de personas tienen desnutrición, mientras que son más de mil millones los que tienen sobrepeso y obesidad.

En los países que se encuentran en vías de desarrollo, solamente la mitad de la población consume suficiente energía para llevar a cabo actividades laborales, mientras que en los países más ricos, se ha visto un aumento en la proporción de trabajadores que padecen obesidad o sobrepeso.

Estos padecimientos son el resultado de una alimentación inadecuada, la cual puede desarrollar alteraciones nutricionales, que pueden tener impactos negativos en la salud, así como en el funcionamiento físico e intelectual de las personas.

Las situaciones a las que generalmente se enfrentan los trabajadores son:

Los alimentos que los empleadores ofrecen a sus trabajadores en los comedores de las empresas, generalmente tienden a ser poco apetecibles, de mala calidad nutricional y pobremente variados.

Los alimentos preparados que ofrecen los establecimientos comerciales pueden escasear y resultar caros e inaccesibles para los trabajadores con pocos recursos económicos.

Los alimentos vendidos en puestos callejeros pueden encontrarse infectados por bacterias.

Las máquinas expendedoras que se encuentran en el área de trabajo, suelen ofrecer alimentos pocos saludables.

Unos períodos de descanso breves, de 30 minutos o menos, dificultan la obtención de alimentos fuera de la empresa. Unas colas de espera largas y la falta de asientos disponibles en los comedores reducen el tiempo disponible para comer.

Los que trabajan en los turnos de noche se enfrentan a un escaso número de opciones de alimentación en su horario laboral.

Los trabajadores por turnos, y en particular los trabajadores nocturnos, suelen tener hábitos alimenticios más irregulares que las personas que trabajan durante el día.

Además, pueden sentirse inclinados a saltarse las comidas, como el desayuno, con la finalidad de disponer de más tiempo para dormir.

Estos malos hábitos de alimentación han sido la causa de que los trabajadores por turnos presenten una mayor incidencia de trastornos gastrointestinales.

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