Con el entusiasmo en los pies

Adriana Macías*

 

Este año tengo un objetivo claro y preciso; no quiero que se convierta en un propósito, pues, como bien sabemos, los propósitos no tienen plazo, y un objetivo sí. Si tú tienes este sentir, es importante que pongas a andar los siguientes engranes en ti y en la gente de tu empresa:

 Primer engrane: Tener la mente abierta. A veces esta idea —aunque no lo creas— nos limita a pensar solamente en las posibilidades de nuestra profesión o de nuestros conocimientos, así que la barrera que tendrás que brincar es intentar pensar como alguien con una profesión distinta de la tuya, de tu edad o género. Aunque tengas una serie de conocimientos y experiencias, estos no te deben limitar a intentar nuevas ideas o a transformar esos conocimientos, y a confiar en cambiar las reglas por innovación. Con tanta tecnología, innovar no es una tarea sencilla; por eso en estos tiempos apostarle a nuestras ideas es abrir la puerta a un mundo de posibilidades.

 Segundo engrane: Dejar de limitar tu potencial y el de tu empresa por tus creencias, la tecnología, aperturas en el mercado, herramientas. Las distancias se acortan, el tiempo se puede optimizar con procesos excelentes, así que el reto es trabajar con las creencias que nos limitan y marchitan nuestro proyecto. Decidirte a salir de la zona de confort es la fuerza que romperá esos límites. Pudiera parecer una idea loca pero puede funcionar; tener la confianza es total seguridad en algo o alguien. Creer y empezar a buscar nuevas respuestas en lo desconocido es el motor de la creatividad; esas nuevas respuestas trazarán las nuevas reglas.

 Tercer engrane: Estas herramientas te servirán para tener determinación en tu proyecto y que tengas resultados en el tiempo que te trazaste; sin embargo, hay un elemento que te tiene que acompañar el resto del año y de tu vida: seguir tu visión con entusiasmo. Para los griegos, entusiasmo significaba “tener un dios dentro de sí”. La persona entusiasmada, por lo tanto, era aquella guiada por la fuerza y la sabiduría de un dios, capaz de hacer que ocurrieran cosas. Cuando nos aventuramos a descubrir cosas nuevas, estamos en un mundo de respuestas infinitas, y así como encontraremos muchas correctas también encontraremos incorrectas, pero si tu andar es con entusiasmo —o mejor dicho con un dios en ti—, tendrás una energía inagotable, además de una intuición completamente positiva para ser más asertivo en tus decisiones.

 

*Escritora y conferencista de Maha Medha AC

 www.adrianamacias.com

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