¿Conviene ser un país de “moda”?

Paulina Contreras

Es una realidad que hoy vivimos un excelente momento, sobre todo en términos macroeconómicos. La estabilidad que se vive es el resultado de las decisiones monetarias, financieras y económicas que se implementaron desde finales de los noventa, consolidadas en estos últimos años. Si bien, en el periodo 2008-2009 vivimos una de las peores crisis económicas mundiales de los últimos tiempos, México supo salir de ella, y aunque la crisis no termina del todo, el país se afianza como una economía con potencial.

Estamos frente a un panorama complicado en el ámbito global, pues mientras las llamadas potencias económicas, como Estados Unidos y Japón, crecerán este 2013 en tasas cercanas al 1.9 y 1.6 por ciento, respectivamente, México estima crecer alrededor de 3.5 por ciento, cifra que también es superior a la que reportarán economías emergentes, como Brasil.

La incertidumbre financiera que reina en los mercados globales ha hecho que los inversionistas miren hacia México como refugio para sus capitales, y como consecuencia de ello, los niveles de cotización a inicios de abril alcanzaron los 12 pesos por dólar, cifra que no veíamos desde hace más de un año.

Son varios los actores internacionales que reconocen el buen momento por el que pasa la economía mexicana. Jim O´Neill, economista en jefe de Goldman Sachs, creó hace diez años el término BRICS para referirse a las economías emergentes que él visualizaba con potencial (Brasil, Rusia, India y China), y no se equivocó. Recientemente acuñó un nuevo término para denominar a los países que en este momento son los más atractivos: los denominados MIST, y dentro de este grupo se encuentra México (México, Indonesia, Corea del Sur y Turquía).

Los directores de Citigroup, del Fondo Monetario Internacional, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, entre otros, que confirman que México efectivamente “está de moda”.

Por esta razón, las reformas estructurales cobran mayor relevancia y fuerza, pues aunque la estabilidad macroeconómica es importante, no necesariamente es sinónimo de crecimiento y desarrollo económico.

Pero cualquiera de nosotros sabemos que las modas son pasajeras, que su éxito es momentáneo y que no necesariamente regresan. Por esta razón, decir que estamos de moda tiene sus riesgos.

Efectivamente, “estar de moda” se escucha bien, pero qué mejor que tener crecimientos sostenidos, cambios de fondo que incidan en el bienestar de la población; en otras palabras, que sean cambios efectivos y prolongados que usted y yo sintamos en el día a día.

Analista económico de Coparmex Jalisco

Edición: mayo - junio 2013

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