Correduría pública: ¿para qué?

Bertha Inés Herrerías Franco*

En México, ahora que se va a revisar el Tratado de Libre Comercio, será fundamental diversificar la independencia económica de los Estados Unidos y buscar nuevos caminos para fortalecer la economía nacional. Unas de las actividades que fomentan el crecimiento de un país son las actividades comerciales internas, las cuales han sido el motor de la humanidad para su crecimiento y desarrollo. En la mayor parte de las naciones cada vez hay más oferta de productos, y los costos de estos por lo general disminuyen con el tiempo.

En nuestro país, 97% de las empresas son microempresas, por lo que estas son parte muy importante para el crecimiento económico; sin embargo, hoy por hoy presentan muchos problemas para constituirse y sostenerse en el paso del tiempo. Las que tienen un giro comercial requieren un corredor público para su constitución. Hay muchos trámites — fiscales, del Seguro Social, municipales— que pueden agilizarse con ayuda de la correduría pública.

Después de varios años de impartir cursos para futuros corredores públicos, Alfredo Trujillo Betanzos, uno de los principales especialistas mexicanos en la materia, ha creado una obra referencial, indispensable para los corredores públicos y de gran utilidad para los usuarios de sus servicios. Como señala el autor, no se trata de un texto académico ni de un análisis exhaustivo de la especialidad, sino de una guía ágil y sencilla, completa y estructurada, sobre esta materia.

Este es un libro que define el tema desde la teoría hasta la praxis, y establece el índice de sus áreas de conocimiento y aplicación. La primera parte de la obra habla sobre el contexto en que se desarrolla un corredor público; también habla del sujeto a quien auxilia, quien es el comerciante, y sobre la regulación de los corredores públicos. La segunda parte del libro estudia los medios y herramientas de que el corredor público dispone para cumplir su finalidad, como la asesoría empresarial, la asesoría legal, la valuación, la fe pública y, finalmente, la capacidad que tiene para dirimir controversias mediante el arbitraje.

El éxito o el fracaso de un corredor público radican en su capacidad de armonizar algunas funciones comerciales notariales; hacer valuaciones; ser asesor, consultor, fedatario y árbitro. A pesar de la importancia y complejidad de la función de este profesionista, no existían textos que lo auxiliaran en su formación. Su primer gran obstáculo era la carencia de materiales formativos e informativos que de manera estructurada lo guiaran en su preparación para ejercer esta actividad profesional. El corredor público puede intervenir en todos los actos de comercio con la amplitud que este concepto tiene y, además, en todas las obligaciones entre comerciantes.

De fácil y accesible lectura, esta obra será un referente para todos aquellos involucrados en el comercio. Puede ser un libro de lectura corrida o un volumen de consulta que se tenga en el escritorio.

*Gerente de Comunicación de LID Editorial Mexicana.

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