¿Cubrir una necesidad?

 

A lo largo de mi vida como consumidora y proveedora de un servicio, como todos he tenido diversas experiencias, algunas excelentes y otras no tan buenas. Es cierto que un empresario, para ser exitoso, debe construir un sueño pedazo a pedazo a base de esfuerzo, y que todo este trabajo tiene como alma y clave el cubrir una necesidad; de esta manera los productos harán una sociedad más confortable y sin carencias, y volverán la vida de las personas más práctica ayudándolas a ajustarse al trajín del día a día.

Al convertirme en mamá, todas las emociones estaban a flor de piel: desde una inmensa alegría hasta un tremendo pánico. En la búsqueda de productos obvios para esta etapa de mi vida y mi bebé, me di cuenta de que existían en el mercado productos sumamente útiles y novedosos, pero también había otros que lejos de resolver un problema, se convertían en un gasto inútil. Y, pues, movida por el miedo y la inexperiencia, los consumí. Es aquí cuando empecé a reflexionar sobre lo viciado que se encuentra el primer principio de aquellos que generan un producto. Si esta situación te suena familiar, es momento de actuar en conjunto empresarios y consumidores para modificarla, pues de ninguna manera es sana para la economía de nuestra sociedad.

¿Cómo la podemos modificar? Antes de consumir algo, reflexiona si realmente te será de utilidad y cubrirá tus necesidades; si tienes dudas, acércate a personas de tu confianza o especialistas en el tema para que te orienten, pues cuando compras algún producto movido por el sentimiento de euforia, nerviosismo o estrés, a la larga te darás cuenta de que fue algo innecesario y de que se ha convertido en un gasto en vez de en una inversión.

¿Cuál es nuestra tarea como empresarios? Primero que nada, asumirnos también como consumidores, pues la realidad es que jugamos los dos papeles; al afectar a un cliente nos afectamos también. Por eso es importante comprometernos y generar productos eficientes, útiles, de calidad y que cumplan con el principio de cubrir una necesidad, pues el aprovecharnos de sus necesidades a la larga generará desconfianza y un descontento que se transformará en mala publicidad y pondrá en riesgo nuestra marca, y lo que en un momento nos generó ganancias nos puede acarrear perderlo todo.

 Tengamos siempre en cuenta que si generamos productos útiles, nuestras utilidades se multiplicarán.

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