De la supervivencia al crecimiento

De la supervivencia al crecimiento

Por Gabriela Guerra Lomelí

 

¿Eres empresario?  Entonces seguramente pasaste por diversos procesos, como aterrizar tu idea, realizar el plan de negocio, buscar los recursos, y, probablemente te encuentres leyendo este artículo sentado tras tu escritorio o camino a una reunión de negocio, ya con tu empresa constituida y en marcha. Pero ¿te has preguntado qué sigue?

Sí, seguramente esta pregunta traerá un cierto conflicto a tu cabeza, y es que quizás has pensado que todo está funcionando bien: tu equipo de trabajo sabe lo que hace, posiblemente desees ampliar tu empresa con alguna sucursal o buscar nuevos clientes y, sobre todo, hay estabilidad. Sin embargo, ¿qué pasará cuando tu producto ya no sea el mejor? (Lo siento, una pregunta más en qué pensar).

Algunos empresarios encuentran la estabilidad, establecen una forma de trabajar adecuada y se sienten cómodos. Esto no tiene nada de malo; el problema radica cuando al paso del tiempo nuestro método sigue siendo el mismo. Y aquí planteo una pregunta más: ¿has escuchado la palabra innovación? Apuesto que sí. Y esto se debe a que la mayoría de las fórmulas para el crecimiento de tu negocio te dicen: “Sea innovador. El problema viene cuando no te explican el concepto y todo lo que implica.

Comencemos por el principio. Definamos esta palabra tan conocida de forma auditiva pero tan desconocida en su contexto. Según la Real Academia Española, innovación significa “creación o modificación de un producto, y su introducción en un mercado”. Sin embargo, el término va aún más allá. “Es el proceso en el cual a partir de una idea, invención o reconocimiento de necesidad se desarrolla un producto, técnica o servicio útil y es aceptado comercialmente (Gee, Sherman. Technology Transfer, Innovation, and International Competitiveness). Es decir, permanecer actualizado y con base en la demanda de nuestros clientes, crear algo nuevo que ayude a resolver la demanda del mercado, sorprender al cliente.

El experto asesor de empresas y de Círculos de Crecimiento[1] en Coparmex Jalisco, Miguel Rodríguez, nos explica que los empresarios pierden su espíritu emprendedor cuando establecen su empresa y encuentran su zona de confort. Y es que una vez que sienten que todo funciona adecuadamente, el miedo se apodera de ellos porque no quieren cometer errores. Esto es comprensible; la subida y llegada a la estabilidad toma tiempo, pulir el proyecto de empresa conlleva mucho esfuerzo, y, si ya estamos bien, ¿para qué cambiar?

Lamentablemente, para bien o para mal, se siguen creando nuevos productos, surgen nuevas necesidades y demandas de los clientes, y quien era tu público meta quizás en unos meses o años tendrá mayores opciones… y tal vez mejores. ¿Estás listo para enfrentarlo? Para ello, Miguel Rodríguez nos comparte cuatro pasos para iniciar el proceso de crecimiento en una empresa. 

 

1.- Querer hacer cosas diferentes. Cuando el empresario se encuentra en la zona de confort ya no se preocupa, o, mejor dicho, se ocupa en producir cambios; pierde esa curiosidad por generar nuevos productos; ya no se pregunta qué más puede ofrecer… hasta que afecta su bolsillo.  No es hasta que la competencia ha ganado terreno y el producto del empresario ya no se vende de la misma forma y sus ingresos van a la baja, cuando él toma acción. Sin embargo, estos cambios seguramente los hará apresurado, sin posibilidad de medir los riesgos y probar alternativas.

El primer paso es cambiar mentalmente. Es necesario ganarle al mercado: adaptarse a las demandas de los clientes para estar preparados con anticipación. Querer es poder; si no estás dispuesto a modificar tus métodos, seguramente todo será más complicado.

 

2.- Observar el entorno.  Debes entender que el cambio es inminente; si decides ignorar esta verdad, aumentas las probabilidades de que tu empresa muera. Haz caso al entorno; si le prestas atención, verás que puedes encontrar la solución a diversos problemas. Rodríguez asegura que el enemigo más grande de todo empresario es su escritorio.

Un error en las empresas es evitar a la competencia, cuando, al contrario, es necesario monitorear lo que los competidores están haciendo, no para copiarlos, sino para adelantarnos con algo aún más creativo. Estudia tu mercado constantemente, pregunta a tus clientes sobre tu producto o servicio: qué tal les pareció, en qué situaciones lo utilizan más, etc., y, sobre todo, investiga el porqué de aquellos que hablen de forma negativa. Te aportará información muy valiosa que te dará la pauta en la generación de nuevas y creativas ideas.

 

3.- Actualizar tus herramientas. Una vez que analizaste tu entorno y sabes lo que tu cliente necesita, viene una tercera etapa: ¿qué novedades han surgido que puedan facilitarte la creación de “eso” que requiere tu mercado?

En la actualidad, las herramientas, no solo tecnológicas sino también de procesos, pueden facilitar o complicar todo. Un instrumento adecuado puede lograr que los procesos se agilicen, ahorrando tiempo y, por ende, haciendo más eficiente la productividad; esto seguramente podrá verse reflejado en un beneficio económico.

Leer, leer y leer. Esta es una buena manera de conocer las nuevas tecnologías. Permanece informado sobre las tendencias, busca artículos de actualidad, estudia a las empresas de mayor éxito. Seguramente encontrarás información aplicable a tu empresa.  

 

4.- Compartir la información a tus clientes. Ahora viene la parte más creativa de todas, ¿cómo les digo a mis clientes que ya cambié? ¡Escuchen, mi producto cubre sus necesidades!

La comunicación que manejes con tu nuevo producto o la presentación de este, servicio, procesos, etc., es vital. De nada servirá realizar muchos cambios, permanecer en constante actualización, tener al mejor equipo, si nadie lo sabe. La mayoría de los medios que utilizamos actualmente son digitales: páginas web, aplicaciones para celulares, televisión, radio… pero no todos son adecuados para tu objetivo. Deberás analizar el promedio de edad de tus clientes, género, estatus social, preferencias, ocupaciones, en fin, un sinnúmero de datos que te permitirán conocer qué medio es el más efectivo para que conozcan tu innovación.

 

Sector de actividad (Serán gráficas)

- 6.7 millones de personas (13.5 % del total) trabajan en el sector primario. 

- 12 millones (24.3 %) en el secundario o industrial.

- 30.4 millones (61.7 %) están en el terciario o de los servicios

- 0.5 % no especificó su actividad económica.

 

Por posición en la ocupación 

 - 33.5 millones (67.9 %) son trabajadores subordinados y remunerados.

- 11 millones (22.4 %) trabajan por su cuenta, sin emplear personal pagado.

- 2.8 millones (5.6 %) son trabajadores que no reciben remuneración.

- 2 millones (4.1 %) son propietarios de los bienes de producción, con trabajadores a su cargo.

*Resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, primer trimestre de 2014.

 

Como vemos en las gráficas, tu competencia es de dos millones de empresas; bueno, dejémoslo en… miles, si consideramos tu actividad y, por supuesto, la zona geográfica. ¿Cómo competir contra eso?

Tranquilo, vuelve a leer el punto uno: Querer hacer cosas diferentes. Según datos del Inegi, Jalisco se encuentra entre las entidades federativas con mayor tasa de participación en la actividad económica, con 60.4 por ciento. Recuerda que con tu negocio no solo logras una realización personal sino que además generas empleo.

Y tocando el tema del empleo, agregaría un punto más a los mencionados arriba: Toma en cuenta a tu personal.Muchas veces las ideas de cambio se quedan en la cabeza de una persona, probablemente en la tuya: quiero cambiar, quiero incorporar nuevas tecnologías, quiero crear un nuevo producto…, pero quien las llevará a cabo y colaborará para que esto ocurra es tu equipo de trabajo.

Rodríguez señala que aproximadamente un 90 por ciento de las empresas no poseen la capacidad de generar un área que monitoree lo que ocurre en el entorno. Ahora, tú sí puedes acordar con tu equipo investigar sobre sus respectivas áreas. No te quedes con las ideas en la mente: compártelas y retroaliméntalas. Recuerda que “una idea sin la capacidad de ejecución, es únicamente una alucinación” (Steve Case).[2]

 



[1] Metodología integral de consultoría y capacitación, encaminada a  brindar oportunidades de negocio a las mipymes mediante la eliminación de actividades que no generan valor al producto o servicio final.

[2] Presidente de America Online (AOL).

 
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