Luis Enrique Villagrana Romero*

El agotamiento de un modelo educativo tradicional ha obligado a la actual Administración federal a implementar una serie de reformas estructurales, por lo cual el sistema educativo mexicano ha iniciado un proceso de transformación del modelo de enseñanza y de administración educativa para alcanzar los requerimientos globales que demandan recursos humanos con nuevas características cualitativas.

El proceso de globalización insta a las empresas a aumentar su competitividad a través del conocimiento y capacidades técnicas de sus colaboradores; es aquí donde la educación es el principal punto de apoyo para garantizar el desarrollo económico y social. La educación asegura una ventaja competitiva internacional, por lo que los Gobiernos deben fortalecer los presupuestos destinados al rubro de la educación.

Son claro ejemplo las acciones de algunos países y ciudades nación, como los Tigres Asiáticos: Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán, que en los años ochenta y noventa compartían características económicas y educativas similares, e incluso inferiores, que México. Estos países decidieron invertir mayores cantidades de presupuesto y fomentar la educación a niveles micro, y así destacaron la importancia de la cultura educativa, lo que dio como resultado Estados con superávit en sus cuentas públicas.

La importancia de formar recursos humanos que respondan a los nuevos requerimientos del proceso productivo y al reciente modelo tecnológico de trabajo es otro reto para la educación, ya que significa el remplazo generacional de un modelo de trabajo y estudio tradicional, que se ha visto rebasado por los requerimientos modernos.

El sistema educativo debe mantener la igualdad para garantizar el desarrollo de todos los sectores involucrados: social, económico y político. Por lo anterior se hace necesario capacitar a la sociedad para adoptar las nuevas tendencias tecnológicas, y esta es responsabilidad que claramente le corresponde a la educación. Se debe fomentar, impulsar y maximizar el uso de nuevas tecnologías, ya que esto abre las puertas a más posibilidades de generar información y mejorar el trabajo, de manera innovadora y creativa.

La transformación educativa debe ocurrir de manera coordinada con la participación del sector público y empresarial, de modo que se fomenten valores para construir sociedades sanas y para fortalecer la economía a favor de todos los habitantes que componemos esta nación. Fortalecer la educación nos llevará a pasar de ser un país emergente a convertirnos en potencia mundial.

Para crear un entorno empresarial con visión educativa, es necesario adoptar las corrientes de competitividad globales, mantener la vanguardia dentro de las estructuras organizacionales y operacionales al día. La corriente de la industria 4.0 es el futuro que se hace presente; no debe permitirse dejar a los ciudadanos atrás, de ser así se tendría un atraso no solo para la industria, sino para la sociedad y su economía.

 

*Análisis Económico Coparmex Jalisco

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