Integración económica global y su impacto en México

Kevin González Bracamontes*

 

Datos recientes sugieren que la economía global crecerá a pesar del incierto entorno político. En los dos últimos años, la economía ha oscilado entre periodos de rápida expansión y desaceleración provocados por sucesos imprevistos alrededor del mundo.

Las preocupaciones sobre un estancamiento en el crecimiento de China y Estados Unidos, la caída de los precios de materias primas, alzas en las tasas de interés y políticas alternativas en Europa se han ido disipando.

El resultado electoral en Francia, las tendencias sobre las próximas elecciones en Alemania y el bajo impacto del Brexit sobre la economía global frenan las expectativas del resurgimiento del proteccionismo alrededor del mundo.

Todavía tenemos pendientes las elecciones en México, donde se teme que una posible victoria de una alternancia izquierdista atente contra la integración comercial de nuestro país.

El potencial de crecimiento permanece bajo, aunque se aprecia un aumento en la actividad económica de algunos países desarrollados y economías emergentes.

China, India, Rusia y Brasil han mejorado su desempeño, y apenas en el primer trimestre de este año, México ha superado las expectativas de los analistas.

Los inversionistas han demostrado apetito por los altos riesgos, apoyando a los mercados financieros y la entrada de capitales a los países subdesarrollados.

Aun así, la economía global sigue siendo vulnerable a la volatilidad de los mercados y a las políticas proteccionistas del Gobierno estadounidense.

En México, la incertidumbre que rodea la renegociación del TLCAN ha frenado la inversión, y la caída de los precios del petróleo nos obliga a hacer ajustes fiscales severos. Además, la depreciación del peso y el alza en los precios de la gasolina han provocado el endurecimiento de la política monetaria.

El presidente estadounidense ha suavizado su discurso en contra de los mexicanos y otros países, pero no debemos subestimar el riesgo que su administración representa para el mundo.

Estados Unidos puede seguir impulsando medidas proteccionistas que lleven a una guerra comercial, y sus políticas migratorias pueden endurecerse y afectar severamente los mercados laborales.

La política fiscal expansiva estadounidense puede traer beneficios para las exportaciones de la región, pero una política comercial más proteccionista sería perjudicial para la economía mexicana y su integración transfronteriza impulsada por el TLCAN.

En otras palabras, los cambios en las políticas de Estados Unidos afectan la inversión y las perspectivas de crecimiento para México y el mundo.

Los riesgos geopolíticos también prevalecen. Un conflicto armado entre Estados Unidos y Corea del Norte parece posible conforme crecen las tensiones entre ambos países. La lucha por las reservas petroleras en Irán persiste y una guerra comercial con China puede convertirse en un conflicto de escala mundial.

Asegurar el crecimiento económico representa todo un reto. Nuestros líderes deberán afrontar los riesgos diseñando estrategias que minimicen los daños y nutran el crecimiento a largo plazo.

México y otros países han tomado medidas para liberalizar sus mercados, pero se deberán impulsar otras medidas que fortalezcan los mercados internos y externos. Estos esfuerzos incluyen invertir en capital humano y mejorar el entorno para los negocios.

Las perspectivas de crecimiento para la economía global aumentan, pero los verdaderos resultados dependerán en gran medida de cómo los líderes enfrenten los riesgos de las nuevas tendencias políticas mundiales.

 

* Analista Económico de Coparmex Jalisco

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