El lado no-sexy de la creatividad

Dimitri Limberopulos

La creatividad es un poco como la evolución; sucede cuando la última opción se agotó y desesperadamente necesitamos sobrevivir; es decir, resolver el problema que tenemos enfrente.

Nuestra cultura nos enseña, equivocadamente, que existen personas creativas (las que traen brocha, o un bigote y una boina) y personas no creativas. Esto es un tremendo error, ya que nos genera esa idea romántica de que la creatividad es un don divino concedido a solo cierto número de personas con cierto estilo de vida. Lo triste es que la mayoría de nosotros, que vestimos ropas comunes y no vivimos de noche, sentimos que la creatividad es algo fuera de nuestro alcance o, peor aún, consideramos creativo lo que muchas veces no es.

¿Qué es la creatividad entonces?

La ciencia nos dice que cuando un objeto físico es estresado hasta llevarlo a sus límites, se comporta de una manera impredecible; no es sólido ni líquido ni gas; es un tipo de materia que cambia de manera espontánea y constante. La creatividad se parece mucho a ese estado; es un momento en el cual nuestra mente rompe todos sus límites y se comporta de manera espontánea e impredecible; y es en esos pequeños momentos de iluminación cuando grandes descubrimientos, ideas y soluciones llegan a nuestras mentes.

La creatividad siempre es la consecuencia de un problema, de algo que resolver, ya sea fórmula científica, poema o cómo vender más en nuestras empresas. El problema es que la creatividad auténtica tiene un costo, y ese costo es algo que por ser tan simple y aburrido, la mayoría no estamos dispuestos a pagar. El costo que tiene la creatividad es llevar nuestro problema al límite y un poco más allá. Es decir, trabajo duro y constante.

Tendemos a ver la creatividad como algo sexy que sucede en noches de insomnio acompañadas de una botella de whiskey. La realidad es que la creatividad es mucho menos sexy que eso: existe en todos los lugares donde las personas no se dan por vencidas y siguen trabajando. Cuando somos capaces de llevarnos a nuestro límite y seguirlo intentando, aun después de fracasar, es entonces cuando apenas comenzamos a entrar en el terreno de la creatividad.

Sin embargo, estar en ese umbral de la frustración es difícil, ya que tendemos a verlo como un fin en lugar de un principio. Si logramos hacernos conscientes de este lugar extraño donde todas las reglas físicas se rompen, si entendemos que el fin de nuestras ideas es apenas el principio, entonces estaremos dando los primeros pasos correctos para convertirnos en personas creativas.

“Creativity happens when boundaries are crossed”
(La creatividad ocurre cuando se cruzan las fronteras).

Director general Sumie Ideas

Edición: enero-febrero 2013

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