El talento femenino: imperativo para las organizaciones del siglo XXI

M. A. Alejandra L. Moreno Maya

El talento no es una cuestión de sexo; es de actitudes, es de habilidades, es de valores y es de experiencia.

Promover el talento femenino es un imperativo, por lo que las organizaciones requieren abrir espacios y caminos para que la mujer aporte valor al modelo de negocio. Sin embargo, existe una serie de cuestionamientos sobre su participación, que están relacionados con el cambio de cultura en las empresas para que permitan la incorporación gradual del talento femenino.

A pesar de tener un mayor número de mujeres trabajando en la empresa, las organizaciones siguen estando ocupadas por los varones, sobre todo en puestos que implican la toma de decisiones.

A modo de ejemplo, para el año 2025 el número de mujeres con algún grado universitario se elevará a un 65 por ciento en los países de la OCDE, mientras que en países como Hungría y Nueva Zelanda aumentará a un 70 por ciento para el 2020. Asimismo, en Europa, América y Asia existe una representación de talento femenino mayor a 30 por ciento en los puestos directivos, mientras que en México se tiene una participación del 25 por ciento. De igual forma, en los consejos de administración, el porcentaje de las mujeres en México integra un 6.8 por ciento, cuando en países como Noruega representa un 40.1 por ciento.

Se puede observar que estas cifras de participación de la mujer en puestos de la alta dirección no varían en gran medida en relación con las empresas estudiadas en el libro Talento femenino en la alta dirección en México. Sin embargo, en este estudio se observó que existen diversos elementos que favorecen la mayor participación de mujeres en puestos de la alta dirección, como el sector, la cultura de la empresa, el compromiso del equipo directivo, la estrategia con la que abordan la promoción y permanencia del talento femenino, entre otros.

Proponer una transformación en las empresas en congruencia con el cambio mundial y con la transición hacia la sociedad del conocimiento y la economía del conocimiento, fortalecerá los modelos de competitividad de las organizaciones. Finalmente, se debe tener presente que el talento no es cuestión de sexo o de género; es una cuestión de aptitudes, habilidades y disposición para asumir un proyecto con el fin de construir mejores entornos familiares y empresariales.

*Directora de Investigación del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección.

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