Empresario familiar, el reto de heredar su patrimonio

*Ernesto Ousset Bueno

Todo empresario familiar tarde o temprano enfrenta el reto de planear y decidir cómo va heredar su patrimonio. Desde luego, para iniciar cualquier plan es necesario contar con un inventario detallado de lo que conforma el patrimonio: el efectivo y las inversiones, los bienes muebles e inmuebles, las acciones de empresas, así como pólizas de seguro de vida y contratos que representen derechos o deudas, entre otros.

Para efectos prácticos podemos dividir el patrimonio en tres conceptos:

1.- Dinero líquido e inversiones

2.- Inmuebles

3.- Acciones de empresas

 

Dinero líquido e inversiones

El dinero es lo más fácil de heredar, y normalmente se hace a través de la designación de beneficiarios al momento de abrir una cuenta de cheques o inversiones. Además, tiene la ventaja de ser fácilmente entregable a los beneficiarios, quienes a partir de que lo reciben tienen total independencia financiera respecto de los demás beneficiarios o herederos en lo que a estos recursos se refiere. Dentro de este concepto, incluimos el dinero que recibirán los beneficiarios, el cual es proveniente de la indemnización de los seguros de vida contratados por el empresario.

Inmuebles

Los inmuebles, o propiedades, son bienes que tienen un mayor grado de dificultad para heredarse, ya que el valor de estos, en la mayoría de las ocasiones, o el número de inmuebles no permiten que fácilmente se puedan heredar en partes iguales a los hijos. Además, se debe tener en cuenta su situación, es decir, si son inmuebles que generan un gasto o un ingreso, si son inmuebles ligados a la empresa familiar o utilizados por el dueño para garantizar operaciones de la empresa; al mismo tiempo, se debe contemplar la situación particular de los herederos que recibirán estos bienes, es decir, si son menores de edad, su estado civil, su situación económica particular o si son personas con discapacidad, entre otros, para lograr una mejor distribución. Es importante recordar que dejar los inmuebles en copropiedad entre los herederos compromete a estos últimos a ponerse de acuerdo en forma unánime sobre el destino de dichos inmuebles, lo que puede llegar a generar conflictos, más aún si algunos de los inmuebles están ocupados por la empresa familiar.

Acciones de empresas

La empresa familiar es generalmente el activo más valioso del patrimonio familiar, y heredarla no solo se trata de repartir acciones, sino que de esta decisión puede depender la continuidad de la empresa, para que siga dando beneficios a la familia o a parte de ella.

Los bienes diferentes a las acciones de las empresas son relativamente más sencillos de organizar en una herencia; sin embargo, para planear la continuidad de la organización es necesario hablar de la transmisión de las acciones y la sucesión del liderazgo.

Hay que dejar muy claro que la propiedad de las acciones se puede heredar, pero el estudio, la práctica, la experiencia laboral y la capacidad de dirigir no se pueden heredar; estas habilidades se tienen que adquirir y desarrollar a través del tiempo.

El empresario no debe evadir el sensible tema de la sucesión de la empresa. El silencio no evita que cada miembro de la familia tenga sus propias expectativas sobre la propiedad de las acciones. La decisión sobre el reparto de acciones se debe tomar de acuerdo a las condiciones que prevalecen actualmente, es decir, como si hoy falleciera el empresario. Si en un futuro las condiciones cambian y él sigue con vida, entonces puede realizar los cambios para adecuar la repartición de acciones con base en el nuevo escenario.

En todo plan hereditario, el empresario primero tiene que asegurar que la última etapa de su vida y de su cónyuge esté, en la medida de lo posible, garantizada financieramente. Mientras esto no sea seguro, es importante que conserve el patrimonio en su propiedad y no efectúe donaciones de inmuebles o acciones a sus hijos, puesto que cambios desfavorables en el escenario futuro podrían hacerlo depender económicamente de sus hijos.

Por cierto, se habla hoy en día de que ya no falta mucho para que las herencias y donaciones a los descendientes sean gravadas por el impuesto sobre la renta con una tasa que puede ir desde un 10 hasta un 30 por ciento. Esto no es motivo suficiente para transmitir en vida el patrimonio a los descendientes. Primero, asegúrese de que su porvenir esté garantizado financieramente, y, de no ser así, acuda a los expertos para encontrar las figuras jurídicas que le permitan asegurar el control de su patrimonio y la transmisión de este con una menor carga fiscal, en caso de que sea gravada.

Planear la herencia es un proceso lleno de incertidumbre y miedos, pero una vez decidida la mejor forma de transmitir la empresa y las propiedades, será menos probable que se presenten conflictos entre sus familiares, y esta decisión lo ayudará a preservar su patrimonio.

 

* Miembro de la Comisión de Empresas Familiares

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