Benditos problemas

Dimitri Limberópulos*

¿Qué es lo opuesto a los problemas? Tómate un segundo para encontrar tu respuesta antes de continuar leyendo.

 

Entonces no tener problemas es igual a ¿paz? ¿Tranquilidad? ¿Un sábado en la playa sin ansiedad ni estrés?

 

Si tu respuesta se parece a la línea de arriba, entonces probablemente alguien te ha estado engañando toda la vida.

           

Si existe alguna constante en la vida humana son los problemas. No importa qué tan chico, grande, estudiado, popular o exitoso seas, los problemas siempre están a la vuelta de la esquina. Usualmente nuestra reacción natural es intentar ignorarlos. Salimos de trabajar y nos olvidamos de todo. Llega el fin de semana, nos subimos a la moto, y todo desaparece. Sin embargo, lo único que estamos haciendo es imitar a los avestruces cuando entierran su cabeza. Eventualmente llega el lunes y no nos queda de otra que encontrarnos con eso que ya había desaparecido.

 

No sé si te pase como a mí y te preguntes algo como ¿por qué rayos la vida está hecha de problemas?

 

¿No será que tal vez los problemas son necesarios?

 

Toda la literatura nos dice que los problemas, en efecto, sí son necesarios, ya que nos sacan de la zona de confort y nos hacen crecer. Entonces, ¿por qué nos desagradan tanto los problemas y por qué nos agrada tanto el confort?

 

Hace poco estaba comiendo con un amigo, y de manera espontánea me dio la respuesta mientras me platicaba lo siguiente:

 

Mira, Dimitri, de pronto llegan los problemas, y me levanto y me siento tan chico e indefenso, y en verdad siento que la vida es más grande que yo y que me aplasta. Pero, claro, luego me pongo a pensar en qué le pedí yo a la vida... Y si le pedí fuerza a la vida, lo que me envía son problemas para desarrollar la fuerza que quiero tener.

 

¡Y de pronto todo tuvo sentido!

 

Sin problemas, no podemos desarrollar fortaleza; sin problemas, no podemos desarrollar compasión; si nos quedamos encerrados en nuestro cuarto, nunca podremos trabajar en nuestra resiliencia al fracaso.

 

¿Qué es lo opuesto a los problemas para mí, entonces? Lo opuesto a los problemas es la ignorancia. ¿Por qué? Porque si bien un sábado en la playa se agradece, rara vez aprendes o desarrollas algo más allá de una panza llena de cerveza y botanas engordadoras.

 

Los problemas siempre son bendiciones. Es nuestro trabajo dominar la mente y entrenarla para verlos de esta manera. Si vemos a los problemas como bendiciones, ¡entonces todos los días tendremos bendiciones!

*Director general de Sumie Ideas / www.sumieideas.com / www.unaideasimple.com /Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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