Digo sí para decir no

 

Dimitri Limberópulos*

Si eres como yo, esto te ha pasado muchas veces, especialmente por la cultura mexicana, donde la comunicación es extremadamente vaga.

Durante el último año pude darme cuenta de cómo la manera de decir de muchos mexicanos (incluyendo la mía) es muy deficiente, y ni hablemos de la manera de decir no, ya que pareciera que esta palabra nos aterra.

El problema, en mi experiencia, es que muchas veces me dejo llevar por la emoción del momento (una junta con el equipo, una cita con el cliente, una sesión con otros amigos empresarios), y digo sin comprender realmente las implicaciones de a lo que me estoy comprometiendo.

Esto es todavía más fuerte cuando estás en una junta y alguien reta lo que estás diciendo, o de pronto te obligan a dar una respuesta en el momento. Justo en ese instante todos los reflectores están sobre ti y sabes que el equipo (o tu cliente) espera liderazgo y certitud de tu parte. ¿Qué haces en ese momento? ¿Decir que sí aunque no estés seguro, o dar un rotundo no para quitarte la presión de encima?

Platicando con una persona sabia hace un par de semanas, aprendí algo que cambió radicalmente mi manera de relacionarme con estas dos palabras: sí y no.

El problema con el sí y el no es que son palabras muy definitivas, y en su mayoría las diferentes situaciones de la vida no lo son. Por lo tanto, si salimos a enfrentarnos a las distintas circunstancias con solo estas dos palabras, más antes que después terminaremos cometiendo un error.

Un sí puede no ser una total afirmación; sin embargo, hay que presentarlo de la manera correcta, al igual que el no. Te comparto seis formas diferentes de utilizar el sí para darte mucho más flexibilidad ante las diferentes situaciones que se te puedan presentar.

 

  1. Decir un sí firme, por ejemplo: “Sí, vamos a comprar esa fábrica; ese es nuestro rumbo para 2018”.
  2. Responder: Te voy a decir que sí pero todavía no estoy convencido al 100%. Esta forma de decir nos permite dar una preautorización siendo flexibles para cambiar el rumbo. Lo ideal es dar una fecha para confirmar el sí (el próximo jueves te confirmo).
  3. Responder: No me queda de otra más que decirte que sí; no estoy para nada convencido; sin embargo, no me dejas otra posibilidad. En esta forma “trabajamos bajo protesta”: no estamos de acuerdo; sin embargo, por cuestiones ajenas tenemos que decir que sí y nos comprometemos a apoyar esa afirmación de manera sincera aunque no estemos de acuerdo.
  4. Responder: No lo sé aún. Es válido decir que todavía no estás seguro. No lo sé es un punto neutral entre un sí y un no.
  5. Responder: Dije que no, pero dadas las circunstancias a, b, c, quiero cambiar a un sí (o viceversa). Esta forma de responder nos permite recapacitar sobre nuestra decisión y dar una nueva alternativa.
  6. Responder: Había dicho que sí pero por situaciones extraordinarias no pude cumplir; lo siento. Habrá circunstancias fuera de nuestro control que nos impedirán cumplir algo, y es válido (todos somos humanos e imperfectos).

 

Expandir tu manera de compartir un sí te permitirá ser mucho más asertivo en tu comunicación y lograr mucho mejores resultados.

Te invito a que esta semana pruebes las diferentes formas de expresar un sí y un no, y que observes con cuidado los diferentes resultados.

*Director general de Sumie Ideas/  www.sumieideas.com /www.unaideasimple.com /Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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