Bla bla bla

Dimitri Liberópulos*

“No hay nada más poderoso en este mundo que la palabra, y sin darnos cuenta, día a día vamos creando nuestra propia prisión con ella”.

Yukoo

La semana pasada tuve la oportunidad de hablar con un amigo de la maestría, un master black belt que ha ganado premios a nivel mundial (no solo una, sino dos veces) en una empresa multinacional con más de doscientos mil empleados en el mundo (así es, su proyecto en México le ganó a 199,950 personas en varios lugares del mundo). Platicando, me compartió un poco de su experiencia al dar consultoría en lean manufacturing, y cómo un escenario recurrente es que al llegar a platicar con el equipo con el que va a trabajar es común que lo reciban con los siguientes comentarios: “Aquí nada cambia; eso que dices nunca va a pasar”. “No es cierto. Jamás podremos lograr eso que nos comentas; eso solo pasa en otros países”.

Lo interesante fue lo que me compartió mi amigo: “¿Te das cuenta? Cuando llegas, la gente ya no cree, y todo eso sucede porque un día el jefe les dijo que iba a hacer algo y no lo cumplió. No fue algo grande; fue algo muy pequeño, tan pequeño como ‘en 10 minutos te mando un correo’, pero no lo cumplió. Poco a poco la gente comenzó a darse cuenta de que la palabra del dueño no valía, y hoy ya no cree para nada en que las cosas pueden cambiar”.

Inmediatamente después entré en pánico. Repasé mi semana y me di cuenta de que al menos una vez me había sucedido lo mismo solamente en esa semana (prometí ir a revisar algo, y no cumplí).

Me di cuenta de que son esas pequeñísimas promesas las que, al acumularlas en el tiempo, destruyen absolutamente todo sentido de confianza y de pertenencia en un equipo. El bla bla bla es probablemente uno de los errores y peligros más latentes en nuestras empresas, y es algo tan pequeño, que casi nunca lo vemos.

Y la pregunta interesante es esta: ¿por qué decimos esas pequeñas mentiras (“ahorita voy”, “dame cinco minutos”, “en la noche lo contesto”) cuando sabemos que no serán cinco minutos, y que probablemente no lo haremos hasta mañana? ¿Por qué?

Intuyo que la respuesta es que muchas veces sentimos que las pequeñas acciones no cuentan y (especialmente en nuestro país) que las mentiras son aceptadas (cada vez que decimos ahorita no sentimos que mentimos, cuando en realidad sí lo hacemos).

Te invito a que por una semana, o mejor aún, por solo un día laboral (8 horas) dejes a un lado el bla bla bla y cumplas absolutamente todo a lo que te comprometas.

¿Aceptas?

 

*Director general de Sumie Ideas / www.sumieideas.com /

www.unaideasimple.com / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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