Sebastián Chávez Parra*

 

Puede que uno de los momentos más difíciles de afrontar dentro de la administración empresarial sea la tarea de despedir a un trabajador. No importa cuál sea el motivo por el que se haya llegado a tomar esta decisión (las razones —debo añadir— son vastas); la realidad es que no se trata de un proceso nada placentero para el administrador, ni para el empleado.

Si nos ponemos a analizarla, la ruptura de una relación laboral consiste en la última interacción directa existente entre empleado y empleador, por lo que determinará la forma en que el primero percibirá a la institución de ahí en adelante; una mala terminación puede conducir al futuro rencor y desprestigio por parte del afectado y, sin duda alguna, dañará gravemente la imagen de la empresa de manera justificada o no. Es por esto que debemos tratar esta situación con sumo cuidado y buscar que toda transición se lleve a cabo de manera respetuosa y amena.

Con este objetivo en mente te presentamos los consejos más importantes acerca de qué hacer antes, durante y después de comunicar un despido:

     1.       Informa de las normas y reglamentos desde un inicio

Bien dice el dicho “sobre aviso no hay engaño”, y es justamente este factor el cual puede salvarte de situaciones muy problemáticas. El tener y dar a conocer a los empleados aquellos lineamientos que deberán seguir otorga la facultad de poder reprimir de manera justificada aquellas conductas inadecuadas y permite al trabajador adecuarse al ambiente interno de la empresa con mayor facilidad.

     2.       Proporciona retroalimentación constante

Uno de cada nueve despidos puede ser evitado si se otorga la retroalimentación adecuada al trabajador durante sus labores; esta herramienta básica no solo informa, advierte y motiva a los empleados, sino que labora de manera bilateral permitiendo un crecimiento tanto por parte de este como de la institución. El bajo desempeño no solo está dispuesto por factores de responsabilidad del individuo, sino también por acciones de la empresa, como la falta de recursos de trabajo, mala capacitación o bajo entendimiento de los objetivos organizacionales; si observas una tendencia en los trabajadores que vas a despedir, es hora de reevaluar tus técnicas de retroalimentación.

     3.       La discreción es requerida

No existe nada peor para un empleado que el hecho de que él sea el último en enterarse de su propio despido. Cuando hayas tomado la decisión de terminar a alguien, debes recordar que se trata de una situación propia entre tú y el empleado. Evita a toda costa que se esparzan rumores referentes, ya que solo lograrán afectar la reacción del sujeto de una manera aún mayor.

     4.       Da la noticia cara a cara

Debido a la alta integración de los medios de comunicación electrónica, un gran número de empresas han optado por realizar sus procesos de despido por este medio, lo cual puede ahorrarles una gran cantidad de recursos y tiempo pero insensibiliza por completo el acto. Debemos recordar que el despido es un evento disruptivo para el empleado, y que genera una gran cantidad de inquietudes y preguntas, y como empleadores es nuestra responsabilidad facilitar el proceso en la medida de lo posible; parte de esto consiste en informarlo nosotros mismos.

     5.       Especifica los motivos de despido

Todo despido debe estar justificado mediante motivos específicos si no queremos generar en el trabajador la sensación de ataque directo, o, peor aún, caer en la discriminación laboral. Para esto evita comunicar las razones de despido como parte de su comportamiento general, sino por medio de ejemplos y situaciones específicas dentro de sus labores llevadas a cabo. De esta manera generarás en el empleado un sentido de responsabilidad por sus acciones y facilitarás su entendimiento.

     6.       Sé honesto y directo

Es común ver cómo los directivos tratan de excusarse y dar rodeos ante una situación de despido, sin conocer que lo único que logran es irritar y confundir a su interlocutor. El despido consiste en un choque emocional, no importa si este trata de “endulzarse” o no, por esto lo mejor es ser directos y honestos con el empleado; a largo plazo esta honestidad le ayudará en su proceso de recuperación y crecimiento.

     7.         Evita el conflicto

Las reacciones más usuales ante la noticia de un despido consisten en el llanto, enojo y súplica; todas estas están basadas en la motivación inconsciente de generar conflicto, duda o afinidad con el mediador. Será difícil retractarse de una decisión de despido bien justificada, pero a veces resulta fácil ceder ante las reacciones del empleado. Recuerda conservar la calma y ser empático ante la situación pero mantenerte firme en la decisión tomada.

     8.         Otorga el apoyo posible

El facilitar los trámites y el proceso posterior al despido para el empleado es una manera sencilla y eficaz para que él mantenga una buena percepción de la empresa. Los antiguos empleados no tienen por qué odiar a la empresa, sino entender la decisión que fue tomada y tener una buena percepción de su tiempo dentro de la institución. Nosotros debemos apoyarlos en esto.

     9.         Comunícale la decisión al resto del personal

Por último, recuerda informar a tu equipo de trabajo para así minimizar las inquietudes que pudiera tener el resto de los miembros ante el despido de un elemento; incluso, si la situación lo permite, responde a las dudas que tengan al respecto.

 

Como mencionamos con anterioridad, puede que el despido nunca llegue a ser un hecho de celebración o felicidad; pero, sin lugar a dudas, podemos mejorar nuestra forma de afrontar esta y otras situaciones en el futuro. Seguir estos consejos puede resultar un buen inicio.

 

*Capital Humano Coparmex Jalisco

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