Este inicio

Adriana Macías*

Siempre que iniciamos año es tradición que pensemos en renovarnos, en arrancar nuevos proyectos, y desde luego no pueden faltar los cambios de hábitos para mejorar nuestra salud; sin embargo, este año, hay algo novedoso, un cambio que sin duda ha tenido afectación en distintos sentidos en todo el mundo. La que han llamado “la era Trump” nos tiene a la expectativa, con gran cantidad de predicciones no muy alentadoras. Esto nos llena de incertidumbre y nos hace disminuir o incluso detener el paso en distintos proyectos, sin duda con un fuerte sentimiento de retroceso y malas noticias ante este gran cambio de inicio de año.

Sin embargo, las reacciones respecto de nuestras actitudes en relación con los cambios a los que nos enfrentamos son las mismas que han existido en el mundo a través del tiempo, y solo hay dos posibles opciones: la primera, quejarnos y convertirnos en víctimas de la situación, y, la segunda, tomar las riendas de nuestro destino con valentía y gran actitud, y responsabilizarnos de cada acción que tomamos para luchar y lograr cada propósito.

Lo malo de estas viejas —o tal vez como las llaman ahora los jóvenes, vintage— opciones, es que cada una nos lleva a caminos totalmente distintos. La primera opción, que es la más fácil, nos lleva al camino de la destrucción y del retroceso; la segunda opción —que requiere de nuestra parte arduo trabajo, tiempo, dedicación, poner en práctica el método de prueba y error, motivarnos constantemente, desilusionarnos, cansarnos, pensar en darnos por vencidos, para luego volver a empezar con un mayor esfuerzo y compromiso— nos lleva al camino del crecimiento, del desarrollo y de la satisfacción.

Ahora la gran pregunta es esta: ¿cómo inclinarnos por la segunda opción dentro de tantas dudas y desconcierto? La respuesta es fácil. Simplemente tómate un tiempo para meditar en tu futuro, ¿cuál te gustaría que fuera?, ¿qué te gustaría dejar en él para las nuevas generaciones? Imagínalo tal y como te gustaría, con todas las sensaciones que corresponden a cada detalle que puedes visualizar en él. Ahora quédate con esa gran sensación de bienestar y consérvala como si fuera tu vitamina diaria (la llamaremos inspirador) para trabajar con gran ahínco por aquello que sueñas para ti y los tuyos.

Cada mañana antes de salir de la cama recuerda tomar una buena dosis de inspirador.

*Escritora y conferencista de Maha Medha AC

www.adrianamacias.com

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