La gobernanza en una empresa familiar

Francisco Gómez-Ibarra Ontiveros*

Desde hace algunos años el tema de los protocolos familiares, consejos familiares y sucesión de la empresa familiar ha

cobrado mucho auge como complemento a la ardua tarea de institucionalización de una entidad de este tipo, y no es para menos, pues las estadísticas nos han demostrado que tres de cada diez empresas logran pasar a la segunda generación y solo el 10% de esa segunda generación logra trascender a la tercera.

Sin embargo, en un proceso de institucionalización no son suficientes los protocolos familiares y los consejos familiares para asegurar la permanencia de la empresa al paso de las generaciones, y esto, mi querido lector o lectora, obedece al simple hecho de que no podemos solo ordenar la familia sin ordenar la organización de manera integral y eficiente.

Sin duda implementar todos los mecanismos de institucionalización ayuda bastante a la organización para cumplir su función principal, que es la generación de ganancias, así como ordenar a la familia empresaria es muy necesario para que esta tome decisiones congruentes en favor de la empresa. Pero ¿qué pasa con la visión a futuro?, ¿qué pasa con la planeación? ¿Qué pasa con el planteamiento y la ejecución de estrategias para el logro de los objetivos a largo plazo? Estas son decisiones que garantizan el crecimiento y la consolidación de una empresa, que trascienden a pesar de las crisis, de los avances tecnológicos, adaptándose a los cambios que la modernidad exige y que la sociedad demanda.

Cuántas empresas micro, pequeñas, medias y grandes hemos visto desaparecer. Casos como Kodak, que se “durmió en sus laureles” –como se dice coloquialmente–, pensando que nada podría sustituir su cámara instantánea; empresas de alimentos que se quedan con un solo producto en un mercado maduro y con competencias de talla mundial, como Nestlé; talleres de imprenta que no se adaptaron a la tecnología digital, por mencionar algunos ejemplos. La razón de su destino es sencilla y podría resumirse en una sola palabra: visión.

Pues bien, mis queridos lectores, aquí es donde el gobierno corporativo o la gobernanza (para efectos prácticos, GC) toma relevancia, y quiero empezar por definir el concepto apoyándome del Dr. Guillermo Cruz, autor del libro Institucionalización corporativa.

Hablar de gobierno corporativo es hacerlo desde un modelo de administración que se basa en la relación profesional entre la dirección de la organización y el consejo de administración, aquel que representa a los accionistas y cuya existencia fortalece la administración del negocio; da seguridad a los inversionistas y a los terceros involucrados porque orienta a la corporación en prácticas sanas y de alta productividad.

Vamos a analizar la definición para así sustentar mi opinión sobre la relevancia del GC para garantizar la trascendencia de la empresa familiar.

El doctor Cruz señala que es un modelo de administración que se basa (lo subrayo) en la relación profesional entre la dirección y el consejo; es decir, que el consejo y la dirección trabajan en conjunto pero con roles diferentes, pues la dirección se ocupa de la operación del negocio y el consejo de administración se encarga de la planeación estratégica de la empresa. Es muy importante resaltar esto, pues en nuestro medio empresarial suele confundirse, precisamente, la función del consejo, y sus miembros se pierden bien en discusiones de asuntos que competen a la dirección, bien sobre cuál de los socios debe hacer o no hacer, en vez de estar planeando y tomando decisiones para los próximos cinco o diez años de la empresa y vigilar que se lleven a cabo los objetivos planteados. Por otro lado, continuando con nuestro análisis de la definición, el autor aclara que el consejo de administración representa a los accionistas, en este caso, a la familia empresaria. Alude a cada uno de sus miembros cuando dice: da seguridad a los inversionistas, y, por si fuera poco, incluye así como a terceros (proveedores, bancos etc...). Por último, afirma que el gobierno corporativo nos orienta en la implementación de prácticas sanas y de alta productividad, lo cual ayuda a constituir una empresa con cumplimiento regulatorio y transparencia en su administración. Esto último da seguridad a terceros y a la sociedad en general.

Un GC bien establecido, mis queridos lectores, establece la responsabilidad de los miembros de la dirección, así como la del consejo de administración, para asegurarse de que existan una administración y un sistema de control eficientes, planeando el futuro a largo plazo, transparentando la gestión para dar seguridad y favoreciendo la percepción ante terceros. De este modo contribuye a la permanencia y al fortalecimiento de la empresa y garantiza la inversión y la rentabilidad para los accionistas (familia) a pesar del entorno económico y político, así como de las circunstancias familiares.

De ahí la relevancia de establecer un gobierno corporativo en la empresa familiar.

 

*Socio director de GIPG Corporate Gobernance & Tax Solutions y miembro de la Comisión de Empresas Familiares de Coparmex Jalisco

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