La organización saludable

Dr. José G. Salazar Estrada

 

A lo largo de su historia, la psicología se ha ocupado de estudiar temas ligados a las carencias humanas, los aspectos patológicos y su posible reparación; en definitiva, todo lo que tiene que ver con la infelicidad y el sufrimiento. Las organizaciones no han estado ajenas a esta tendencia; durante años, los investigadores se han centrado en la identificación de factores de riesgo, en la prevalencia de enfermedades asociadas al trabajo y en el estudio de factores tales como ausentismo, tasas de renuncia o abandono del puesto de trabajo. En definitiva, se concebía a las organizaciones como fuentes de sufrimiento y problemas. Son entidades tóxicas o enfermas que llevan una pésima y enfermiza organización del trabajo y están caracterizadas por altos niveles de absentismo y rotación, con las consecuentes pérdidas económicas y productivas que todo ello conlleva para la organización. Pero también nos podemos encontrar con entidades saludables, caracterizadas por colaboradores con alto bienestar y rendimiento, así como por una buena salud financiera.

 

La Organización Mundial de la Salud define los ambientes de trabajo saludables como aquellos en los que tanto los trabajadores como los directivos realizan acciones conjuntas a fin de mejorar los procesos que lleven a la protección y promoción de la salud y el bienestar de todos los asociados y la sostenibilidad de la institución. Una organización puede considerarse saludable cuando desarrolla actividades de promoción de la salud, brinda ayuda y apoyo a sus colaboradores, cuida la seguridad de sus integrantes, y en definitiva busca mejorar la salud antes que promover la enfermedad, mediante la implementación de prácticas específicas, buscando elevar los niveles de salud de sus colaboradores. No existe un modelo único para entender a las organizaciones saludables, pero sí, una serie de buenas prácticas para tener una organización saludable, prácticas que contribuyen a una mejor calidad de vida laboral con modificación de las tareas, el incremento de la cantidad y la calidad de las interacciones sociales, con una mejor participación de los colaboradores y un equilibrio más positivo entre la vida laboral y la familiar. En resumen: una organización saludable es aquella que realiza esfuerzos sistemáticos, planificados y proactivos para mejorar la salud de los colaboradores mediante buenas prácticas relacionadas con la mejora de las tareas, el ambiente social y la propia organización.

Cada institución debería desarrollar su propio listado de buenas prácticas teniendo en cuenta su propia cultura y valores, estrategia y objetivos organizacionales, así como sus propios recursos humanos, técnicos y económicos, que le permita sobrevivir y prosperar en un contexto de cambio económico y social permanente, con las crisis económicas, financieras y de confianza organizacional. Las entidades y los colaboradores necesitan estar motivados y encontrarse en una sinergia en donde la participación e implicación de los trabajadores en la organización se convierte en elemento base para poder crear una entidad saludable. Existen cinco conjuntos de prácticas para la consecución de una corporación saludable:

  • Conciliación trabajo-vida personal
  • Crecimiento y desarrollo de los colaboradores
  • Salud y seguridad
  • Recompensar al colaborador
  • Participación e implicación del colaborador

 

Las organizaciones saludables reúnen una serie de requisitos:

  • La salud de los colaboradores es un fin en sí misma, y no un medio para alcanzar otro fin; la salud tiene un valor estratégico en la organización.
  • Consiguen un ambiente físico de trabajo sano y seguro, con índices bajos de accidentabilidad e incapacidad por enfermedad.
  • Desarrollan a su vez un ambiente social de trabajo inspirador para los colaboradores, en donde el colaborador se siente satisfecho y con buena relación con sus compañeros y superiores.
  • Hacen que los colaboradores se sientan vitales y enérgicos (engaged): motivados y fuertemente implicados en su trabajo.
  • Obtienen productos y servicios saludables, ofrecen calidad excelente en sus productos y servicios.
  • Establecen buenas relaciones con el entorno organizacional, con una imagen positiva de la organización en su entorno, con responsabilidad social corporativa.

Para promover las organizaciones saludables, varias instituciones públicas y privadas de prestigio y consejeros de la Fundación Social del Empresariado Jalisciense (FEJAL), hace más de cinco años, iniciaron los trabajos para crear un modelo de bienestar, libre de adicciones (ELA). A la fecha es un exitoso e innovador modelo de negocio que genera beneficios personales, sociales y económicos a través de promover las buenas prácticas en las empresas con la participación de los colaboradores en pequeños grupos y en un proceso autogestivo, en el que se les dan las herramientas para asumir de manera consciente una vida con sentido, orientada al bien. 

 

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