La segunda transición en México

Jorge Alberto Barrón Sánchez

Por segunda ocasión, México experimenta una transición política en la oficina presidencial. Después de dos administraciones panistas, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) regresa a Los Pinos. El voto popular determinó que la alternancia política debía regresar a las riendas del partido más longevo en este país.

¿Quién es Enrique Peña Nieto?

El nuevo Presidente de la república llega con una experiencia pública de seis años al frente del Gobierno del Estado de México, desde 2005 hasta 2011. Además, fue secretario de Administración en el Gobierno de su antecesor, Arturo Montiel, gobernador del mismo estado. Junto con esa trayectoria, Peña Nieto es miembro del PRI desde 1984 y cuenta con carrera legislativa, un título en Derecho por la Universidad Panamericana y otro por la Maestría en Administración del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
El Partido Revolucionario Institucional se encuentra con una Administración Pública que no ha consolidado sectores esenciales para el crecimiento de la riqueza nacional.

La herencia económica del país

En el sexenio del presidente Zedillo se consolidó la autonomía del Banco de México. Este hecho, después de más de 12 años de haberse dado, permite contar con una estabilidad monetaria e inflacionaria y con una de las reservas más altas en la historia. A pesar de ello, la turbulencia internacional de los mercados y las crisis financieras de algunos Gobiernos han cobrado un fuerte costo en la dinámica del producto interno bruto de la nación.
La Administración sexenal del Presidente Peña Nieto tiene que atender importantes adecuaciones para permitir que el país se incluya en la dinámica económica protagonista del mundo y no se mantenga bajo los índices de pasividad que destacaron en los pasados dos sexenios.

El desempleo y la informalidad, factura para el desarrollo económico

Lamentablemente, y a pesar de los grandes esfuerzos que se han hecho, existe un déficit en lo que respecta a la oferta laboral; miles de jóvenes egresan de las universidades sin una oportunidad de consolidación, puesto que la mayoría de los empleos creados caen en los catalogados como los de mano de obra barata. El dato es abrumador; según la OCDE, en un informe presentado en septiembre pasado, el 24.4 % de los jóvenes mexicanos entre 15 y 29 años no estudia ni trabaja, lo que coloca a México como el tercer país de la organización con el porcentaje más alto.

Los desafíos de una posible reforma fiscal

Como necesaria o casi inminente puede ser catalogada una reforma fiscal que por fin permita un equitativo cobro de los tributos, derechos y obligaciones de los mexicanos. Es importante hacer una revisión de la actual tasa impositiva y los diferentes grupos de impuestos que existen, a la par de aquellas actividades y grupos sociales que están más regulados por ellos. Pensar en la posibilidad de aplicar una tasa general a todos los productos podría generar una cultura de tributación en donde exista un mayor control de los bienes y servicios. Ante este panorama, desde sexenios anteriores ha existido una controversia sobre la imposición en los alimentos y las medicinas, ya que las condiciones de pobreza de un amplio grupo de la población hacen que resulte una aplicación extrema.

El petróleo y sus derivados…

El plano económico tendría importantes resultados si se aplicara una transformación a fondo del sistema tributario mexicano, que se agregara a las reformas asignadas a la Ley Federal del Trabajo y se complementara con una reforma energética que permitiera las bases para que Pemex pudiera desarrollar sus actividades, reinvirtiendo los recursos que ofrece y aplicándolos a la exploración e industrialización de los derivados del producto bruto.

En busca de una educación de calidad

Ante esta última meta, se vuelve de gran valor la modernización del sistema educativo. Una reforma completa al sistema de educación pública y a su sindicato sin duda repercutirá en un mayor beneficio económico. Se ofrecerá al mundo capital humano capacitado y especializado en el manejo de diferentes industrias, y se dejará a otros países la tarea de la manufactura. Es momento de diseñar un plan educativo para México en el que se formen mexicanos que puedan competir con talentos de sectores estratégicos del mundo, que incentiven el desarrollo, la innovación y la ciencia.
Enrique Peña Nieto, como cada expresidente en su momento, tiene un gran reto: enfrentar los problemas sociales, económicos y políticos para que este país, en los próximos seis años, sea más de lo que es actualmente.

Maestro en Economía y Política Pública por EGAP-ITESM

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