Lo que observamos para trabajar

Adriana Macías*

Hoy en día, estamos observando cambios en el mundo que han movido la economía de muchos países. Esto nos llena de incertidumbre y preocupación respecto al futuro, y nos hace ser más precavidos, al punto de que la precaución se está transformando en miedo. Pero recordemos que el miedo nos puede paralizar, y en un momento de tanta transición, esto podría poner fin a nuestros proyectos.

Ante las adversidades del pasado, nuestro primer pensamiento es invertir los esfuerzos y recursos en otro lugar o en otro país, sin importar que para eso enfrentemos muchos obstáculos y momentos difíciles, aunado a que estaremos lejos de nuestras raíces y de todo lo que ahí se encuentra, como nuestros seres queridos o nuestro platillo favorito.

Pero ¿por qué no nos damos la oportunidad de decidir enfrentar esos retos aquí en el país, si es un hecho que los grandes proyectos requieren grandes sacrificios y los momentos complicados no se harán esperar? ¿Por qué estamos dispuestos a enfrentar dificultades por nuestro sueño en otros lugares, y no aquí en México? Si todos trabajáramos con entrega en nuestro país, sería difícil pensar que de todas maneras las cosas seguirán igual.

Pero, hoy por hoy, el problema no es la cantidad de cambios que han surgido, sino que debido a esto estamos más atentos a las debilidades que a las fortalezas. Y si bien es cierto que los cambios que suceden a nuestro alrededor nos afectan de cierto modo, es nuestra decisión que estas afectaciones sean para bien o para mal, pues si estamos atentos a nuestras fortalezas, si decidimos poner a nuestra creatividad a trabajar con intensidad, y, especialmente, si trabajamos con nuestra actitud —pues ella define el trazo de nuestro destino— aun lo peor que nos pudo haber pasado se puede convertir en algo muy bueno.  

Entonces es momento de poner toda la atención en nuestras fortalezas, en nuestras habilidades y, principalmente, en nuestras áreas de oportunidad; observar dónde podemos desarrollarnos más, dejando de lado los prejuicios que nos pueden limitar.

Observemos nuestro pasado y la trayectoria que nos ha llevado a cada logro; nos daremos cuenta de que el miedo y la incertidumbre siempre han estado presentes. Pero cuando nos mantenemos positivos y tenemos nuestros objetivos claros, el miedo y la incertidumbre, lejos de convertirse en frenos, se vuelven potenciadores que elevan la adrenalina que nos hace ser audaces y tomar riesgos.

Hoy es momento de arriesgar, pero estando doblemente preparados, con una actitud fuerte que redoble la confianza de lo que somos.

*Escritora y conferencista de Maha Medha AC

www.adrianamacias.com

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