Ordenando las piezas

 Gabriela Guerra Lomelí

 

Al comenzar una empresa, es natural que no se cuente con una planeación de quién se hará cargo de qué, ya que quizás el negocio lo conforman dos o tres personas, y probablemente todos hagan de todo, pero ¿qué pasa cuando aún con esa cantidad de personas las responsabilidades aumentan, o probablemente el número de colaboradores también es mayor pero no se tiene una definición de sus alcances?

Es común que cada uno de los participantes empiece a adoptar actividades que supone le corresponden, o que alguien en algún momento les pidió; o quizás el director será quien se encuentre al pendiente de todo, pero —seamos realistas— al mismo tiempo de nada.

Para que una empresa tome seriamente las permisiones y negaciones, los roles de cada colaborador, los lineamientos y toda aquella cláusula que valga la pena delimitar, es indispensable que cuente con un gobierno corporativo. Este consiste inicialmente en separar roles estratégicos, operativos, de vigilancia y gestión.

La estructura de un gobierno corporativo se conforma por la delimitación de los derechos y responsabilidades entre todos los participantes de la empresa. Determina objetivos, la forma en que se alcanzarán las metas y los procesos de evaluación de desempeño. Una empresa que cuenta con gobierno corporativo tiene claro quién dirige, cuál es la forma de comunicación, quién se encarga de la parte económica y, en general, quién cumple cada una de las funciones necesarias para que todo marche adecuadamente. 

Pero ¿cuándo se debe formar este gobierno corporativo? Bueno, es importante dejar claro que esto no depende de un tamaño de empresa; al contrario. Si la empresa es pequeña, delimitar las funciones y establecer reglas por escrito permitirá que el negocio tenga mayor probabilidad de crecer sanamente. En el caso de una empresa grande, controlar cada área será mucho más sencillo si se tienen las reglas del juego de tal forma que todos las puedan comprender.

Para comenzar a definir el gobierno corporativo de la empresa, es necesario formar un consejo por medio del cual se tomarán las diversas decisiones que requiera la empresa, lo que implica que el director no será quien tenga la última palabra, sino que se elegirá la mejor solución dependiendo de las opciones; además se definirá quién o quiénes son los accionarios y lo que se requiere para serlo.

Deberán quedar por escrito todas las políticas conforme la estructura de la empresa, y se deberán determinar reuniones periódicas según se considere pertinente. Es importante contemplar una división entre quienes ejecutan y quienes supervisan, con la finalidad de que todo funcione adecuadamente y se puedan detectar las áreas de mejora.

Una empresa que cuenta con gobierno corporativo adquiere una percepción de confiabilidad. Saber que todo está debidamente ordenado abre toda posibilidad de crecimiento; permite a quienes la integran permanecer alertas a las oportunidades en el mercado, a evolucionar en el momento preciso y a continuar innovando para lograr el máximo desempeño.

En resumen, gobierno corporativo es igual a ordenar las piezas. Cuando jugamos un juego, es importante conocer las reglas para competir correctamente e incrementar las probabilidades de ganar. En una empresa funciona de modo similar: si se conoce la estructura, si se delimitan las reglas, si todos son capaces de entenderlas, se podrá trabajar en equipo para lograr la victoria.

 

 

 

 

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