¿Por qué cuesta tanto encontrar las llaves cuando se nos pierden?

Dimitri Limberopulos

Y justo cuando tenemos las cosas enfrente, muchas veces no las vemos. En lo personal pensé que esto era un mal genético de distracción, o deficiencia de neuronas ya que cuando estaba chico nunca encontraba lo que me pedían. Sin embargo, 15 años más tarde y muchos libros leídos encontré la explicación en una disciplina relativamente nueva llamada la neurociencia.

La neurociencia es un conjunto de disciplinas que estudian el cerebro y que vienen a demostrar científicamente lo que ya sabíamos desde hace miles de años. Un descubrimiento que se hizo en los 70´s es que nuestro cerebro en realidad se conforma de 3 cerebros: el reptiliano – encargado de todos los aspectos de la supervivencia del ser humano -, el cerebro medio – a cargo de nuestras relaciones sociales – y el neocortex – el cerebro moderno que devora matemáticas, modelos de negocios y abstracciones. La diferencia entre el cerebro reptiliano y el neocortex es fácil de medir: Uno nació 200 millones de años después que el otro.

Más interesante aún que como están conformados nuestros cerebros, es la manera en que la información viaja por ellos. Todos los mensajes creados por el ser humano se forman en el neocortex, el cerebro del lenguaje. Sin embargo absolutamente todos los mensajes que recibimos, son evaluados por el primitivo cerebro reptiliano al cual no le interesan ni los números, ni los modelos de negocios interesantes ni las matemáticas. Lo que le interesa a este cerebro es discriminar la información lo más rápido posible para poder “sobrevivir” en esta jungla moderna.

Nuestro adorable cerebro reptiliano ve cualquier cosa como si estuviera en un ambiente hostil y solo tiene 2 respuestas posibles: miedo y rechazo o curiosidad e interés. Imagínense viviendo hace 10,000 años en las cavernas, lo más importante para los humanos no era contemplar la hermosa naturaleza, sino distinguir si lo que se movió por allá a lo lejos era algo que nos podíamos comer o que nos podía comer. Este cerebro está diseñado para identificar movimiento para sobrevivir en la jungla. Ahora, cuando se nos pierden nuestras llaves el cerebro que las busca es el reptiliano, y como las llaves están estáticas el cerebro reptiliano simplemente las ignora. Estamos programados para ser consientes de las cosas en movimiento.

Lo mismo le pasa a todos nuestros mensajes. Cuando están hechos con un lenguaje abstracto y difícil de comprender nuestro cerebro cocodriliano lo ve como una amenaza. Cuando los mensajes son aburridos los ignora en busca de algo que esté en movimiento. Y cuando los mensajes son lo suficientemente interesantes y tienen movimiento, es entonces cuando los persigue.

Cualquier mensaje que creemos, ya sea un pitch de ventas, comunicación interna o un discurso emocional tiene que tomar en cuenta a este cerebro reptiliano. Si nuestro mensaje no tiene un movimiento implícito, algo interesante y no amenazador, entonces nuestra audiencia va a ignorar lo que decimos y tomará su celular para abrir Facebook en busca de algo más interesante. Cuando nuestros mensajes son emocionales, llenos de detalles interesantes y denotan movimiento es entonces cuando logramos captar la atención de nuestro auditorio para poder cambiar su percepción sobre algo.

Hay que recordar, por más bonitas que sean las llaves o por más grande que sea el carro que abren, mientras no se muevan va a ser muy difícil que las veamos.

Director general de Sumie Ideas

Edición: marzo-abril 2013

Share
  • Anunciate-aqui-01.jpg
  • Unete-a-coparmex-01.jpg
  • bigbang.jpg
  • cklass.jpg
  • tierra-armonia.jpg