Relaciónate, negocia y alcanza el éxito

 

Relaciónate

 

Alejandro Ildefonso

 

Los seres humanos tenemos la necesidad de comunicarnos de una u otra forma; es un aspecto fundamental de nuestra existencia. Con la comunicación podemos generar un conflicto o lograr beneficios para la empresa.

En un ambiente de negocios, la capacidad de relacionarte y de ser buen negociador es vital. Recordemos que todo comunica: gestos, tonos, postura… Debemos elegir la forma de comunicación más adecuada, pues tendremos unos cuantos segundos para que las personas determinen si nuestros argumentos les gustan o no.

Lograr acuerdos que beneficien a ambas partes va de la mano con ser una persona que se sabe relacionar, y su éxito dependerá de eso; no se trata de ver quién tiene más recursos, sino de saber comunicarse y expresarse correctamente.

Existen diferentes estilos de negociación, conoce algunos:

 

Estilo cooperativo:

- Evita la confrontación y busca una   solución cordial y amigable.

- Facilita la información.

- Confía en el otro.

- Cede generosamente.

- No manipula.

 

Estilo diplomático:      

- Busca equilibrio entre ambas partes.

- Tiene acentuada prudencia.

- Se muestra firme.

- Es paciente, analítico, directo.

- Tiene gran capacidad de diálogo.

 

Relaciónate  Estilo impositivo:

- Es firme, duro, impetuoso.

- Busca llegar pronto al acuerdo.

- Es explícito, preciso, directo.

- No tiene prisa.

- Analiza cada cosa y pone objeciones.

 

Estilo dirigente:

- Aporta todos los medios para encontrar soluciones válidas.

- Fomenta un clima cordial y objetivo.

- Es neutral, analítico, seguro.

- Es firme y flexible.

- No manipula, evita prejuicios.

- Respeta al oponente.

 

Ahora que ya lograste identificarte con un estilo, recuerda seguir los siguientes consejos cuando estés en una cita de negocios:

- Sonreír te hace parecer feliz y seguro. Repítete a ti mismo fabuloso tres veces y anímate.

- Sé como el camaleón. Nos sentimos a gusto y relajados con personas que son como nosotros. Sincroniza tu lenguaje corporal con el de tu interlocutor para lograr una conexión inmediata.

- Cautiva la imaginación y capturarás el corazón. Emplea un lenguaje sensorial lleno de imágenes para que los demás puedan ver, oír, sentir e incluso oler y saborear lo que tú quieres dar a entender.

- Sé consciente de lo que dice tu cuerpo, ya que cuando la gente se conecta contigo, reacciona más de un 50 % a esos mensajes.

 

El lenguaje corporal tiene mucho que decir. Existen dos formas de transmitir a la persona lo que estás comunicándole:

Lenguaje corporal abierto (piernas y brazos sin cruzar, buen contacto visual, sonrisa, cuerpo inclinado hacia delante): la persona expone el corazón y es receptiva. Su mensaje es “estoy abierto y disponible para negociar”.

Lenguaje corporal cerrado (brazos cruzados defensivamente, miradas elusivas, manos escondidas, tendencia a alejarse): la persona escuda el corazón y repele a los demás. Su mensaje es “el negocio está cerrado”.

Cuando tu lenguaje corporal, tu tono de voz y las palabras que dices comunican un mismo mensaje, serás congruente para persuadir a alguien. Si tus palabras y tu lenguaje corporal no dicen lo mismo, la gente se confundirá y perderá el interés en ti.

La vida está llena de nuevas oportunidades de negocio, y uno no sabe en dónde se dará la próxima conexión importante en la vida. Estamos en un mundo repleto de cosas nuevas que se pueden aprovechar si tenemos los ojos bien abiertos: en alguna reunión escolar, en algún evento empresarial, caminando por la calle acompañando a nuestra hija por un helado, etc. Aquí es donde tendremos que poner a prueba nuestra capacidad de conectarnos con las personas.

 

Bibliografía: Boothman Nicholas, Cómo conectarse en los negocios en 90 segundos o menos, grupo Nelson, 2006.  Pp. 36, 37, 87, 88.

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