Salarios y calidad de vida

 

 

Adoptar políticas de responsabilidad social empresarial ha sido una tendencia positiva de los empresarios mexicanos. El comprometerse con actitudes éticas, cuidar el medioambiente, vincularse con la comunidad y, en especial, brindar calidad de vida a los colaboradores parece ser un camino adecuado para el sector empresarial y su influencia en la comunidad.

Ofrecer calidad de vida a los trabajadores destaca de entre los pilares de la responsabilidad social empresarial. Esta conlleva horarios de trabajo acordes a la ley, un ambiente laboral adecuado, pago de prestaciones y seguridad social, y, sobre todo, salarios que cubran las necesidades del trabajador y su familia.

Este último punto, además de afectar al trabajador y su familia, puede influir en la economía en su conjunto, pues los salarios pueden ser un potencializador de la economía, o bien pueden desatar un alza en los precios.

En el análisis económico, los salarios deben separarse entre nominal y real. Los salarios nominales pueden definirse como el pago que se le da al trabajador a cambio de su fuerza de trabajo, o bien como el costo del factor productivo “trabajo”; en cambio, los salarios reales muestran el poder adquisitivo del nominal.

Para los empresarios, el salario nominal incluye, además del pago que el trabajador recibe, las aportaciones a seguridad social, prestaciones y demás erogaciones que tenga que hacer la empresa para aprovechar la fuerza laboral del trabajador.

Para la mayoría de las familias, los salarios representan la mayor fuente de ingresos; por ello, para una familia promedio, el salario de los padres debería ser capaz de satisfacer las necesidades básicas. Estas incluyen alimentación, transporte, limpieza del hogar y personal, educación, vivienda y conservación, vestido y calzado, entre otras cosas.

El Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social) calcula el índice de la tendencia laboral de la pobreza con intervalos de salarios, que representa la cantidad de personas que pueden comprar la canasta básica exclusivamente con su salario. El último dato arrojó un índice de 1.07; este representa que 41.7% de la población no fue capaz de comprar la canasta básica con su sueldo.

El índice muestra claramente la incapacidad de los salarios para cubrir las necesidades básicas de la población y da pie al inicio de un debate mucho más complicado: el aumento al salario mínimo.

El aumento en el salario mínimo como solución a la incapacidad de los ingresos laborales para satisfacer las necesidades básicas de la población representa una medida simplista y con potencial para provocar una importante alza en los precios.

Un aumento de los salarios nominales dado por circunstancias ajenas al mercado del trabajo puede generar inflación al aumentar los costos de las empresas, pues los salarios representan su principal costo; las empresas optarán por trasladar este aumento a los consumidores incrementando los precios, lo cual, si se da de manera generalizada, causaría un alza en la inflación y anularía el efecto del aumento en el salario nominal, e incluso reduciría el poder adquisitivo.

Aun cuando un incremento en los salarios podría tener un beneficio económico, como el aumento en la demanda, no debe ser una decisión generalizada para todos los sectores, pues un incremento salarial sano debe estar en sintonía con el incremento en la productividad laboral.

En México la productividad laboral enfrenta una severa crisis, pues según los últimos datos del Inegi, esta bajó en 0.9% en el último trimestre del 2015 en comparación con el mismo periodo del 2014. Este dato mantiene la tendencia negativa que prácticamente ha prevalecido en México desde 2011, por lo que en estas condiciones un aumento generalizado de los salarios solo provocaría inflación, y se obtendría el resultado inverso al pretendido.

Si bien es cierto que los salarios son insuficientes, el modificarlos debe pasar indudablemente por un análisis del mercado de trabajo, y no hacerse por decreto, pues se debe entender que no todos los sectores de la economía tienen las mismas características.

El impulso a la productividad laboral, además de permitir mejores salarios, lograría un crecimiento económico del país mucho más acelerado siempre que se mantengan políticas de demanda complementarias al fomento a la productividad.

Los salarios como parte de la responsabilidad social empresarial constituyen un tema que debe analizarse cuidadosamente; sin embargo, una posible medida para aumentarlos desde el ámbito empresarial debería pasar por aportar al capital humano de los trabajadores, invertir en tecnología y mejorar la eficiencia de los sistemas productivos. Dichas medidas provocarían un aumento en la productividad laboral, lo que, además de permitir al empresario aumentar salarios sin peligro de afectar los precios, significaría un beneficio para la empresa al reducir costos y aumentar la producción, con lo que se aportaría doblemente a la calidad de vida del trabajador mediante un mayor sueldo y un aumento de su capital humano; al mismo tiempo, la empresa obtiene mayores beneficios.

Share
  • Anunciate-aqui-01.jpg
  • Unete-a-coparmex-01.jpg
  • bigbang.jpg
  • cklass.jpg
  • tierra-armonia.jpg