¡Sé obsoleto! Te conviene

Dimitri Limberópulos*

 

Ser obsoleto significa que las cosas cambiaron. Lo que ayer era nuevo hoy en día ya es viejo y nadie lo quiere; esa es la realidad del mercado.

El problema que muchas empresas —pero, sobre todo, personas— enfrentamos es que la persona de al lado, la tecnología de otro país o la competencia nos hacen obsoletas constantemente. Esto provoca que todo el tiempo estemos corriendo y preocupándonos por el cómo diferenciarnos y el cómo crecer nuestra empresa.

Y la pregunta aquí es, ¿por qué nos pasa esto?

Creo que hay dos razones muy simples: la primera y más común es que no nos hemos dado cuenta de que somos obsoletos. ¿Por qué? Porque todavía seguimos vendiendo, dicen muchos, o estamos creciendo, dicen los demás. Sin embargo, esta es una lógica falsa. Si un alacrán venenoso te picó hace tres horas y no sientes nada, eso no significa que en las siguientes dos horas no te vayas a morir. Simplemente el veneno tarda en hacer efecto.

Para aquellos locos que tienen la valentía de ver las cosas como son y no les da miedo reconocer su obsolescencia, la razón por la cual les sucede es algo terriblemente simple: son obsoletos porque ellos mismos no quisieron hacerse obsoletos, así que alguien más lo hizo por ellos.

La lógica es esta: como empresas o empresarios buscamos ser expertos en algo. Pero el ser experto significa saber mucho sobre algo que no cambia. El buscar una experticia en algo significa necesariamente buscar una estabilidad, cosa que los empresarios buscamos (erróneamente, creo yo) de forma desesperada.

Mi propuesta es la siguiente:

¿Qué sucedería entonces si buscáramos el cambio en lugar de la experticia como modus vivendi?

Es decir, ¿qué pasaría si en lugar de querer posicionarnos como expertos buscáramos hacernos obsoletos cada día a nosotros mismos?

Para eso tendríamos que forzarnos a cambiar las reglas del juego constantemente, a innovar, a experimentar, a ir más allá de nuestra zona de confort de manera que lo que sabíamos hacer bien ayer hoy ya no sea válido.

Si tú mismo te haces obsoleto a ti o a tu compañía a través de impulsar fanáticamente el cambio, entonces nunca más tendrás que preocuparte. Hazte obsoleto, o alguien más lo hará por ti.

*Director General de Sumie Ideas / www.sumieideas.com / www.unaideasimple.com / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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