¿Somos competitivos?

Gabriela Guerra Lomelí

 

El mercado es cada vez más competido: existen muchos negocios con el mismo giro, empresas de antaño que por su experiencia son las favoritas entre sus clientes, y firmas de reciente creación que pretenden hacerse un lugar en su respectivo sector. Esta diversidad de empresas, el incremento de la población en todo el mundo, la creación de nuevas tecnologías y el acercamiento de la gente a los productos o servicios que se ofrecen en el mercado gracias a los nuevos medios digitales hacen que la lucha por alcanzar los primeros lugares se vuelva cada vez más complicada, pero también motiva a las empresas a ser mejores y reinventarse para ofrecer lo mejor de ellas.

Sin embargo, no todo depende de las empresas. Es necesario poner las condiciones necesarias para que el esfuerzo realizado por cada una de ellas rinda frutos; es un trabajo en equipo. Y es aquí cuando aparece la palabra que todos escuchan y pocos dimensionan: competitividad.

Según el Instituto Mexicano para la Competitividad, mejor conocido como IMCO, competitividad es “una forma de medir la economía en relación a los demás. Es como una carrera donde importa qué tan bien le va a uno respecto a los otros. En otras palabras, la competitividad es la capacidad para atraer y retener talento e inversión”. Si el estado es competitivo, las empresas tendrán las condiciones para crecer con mayor facilidad, pues podrán atraer inversión extranjera y talento humano, y destacar entre el resto, con lo cual se incrementa nuestra economía.

Para que la competitividad sea posible, es indispensable cumplir con diversos aspectos, que requieren ser medidos para identificar si vamos en la dirección correcta. En 2004 fue creado el IMCO, un centro de investigación independiente, apartidista y sin fines de lucro, que busca crear propuestas para impulsar el desarrollo del país; realiza mediciones en todo el país y además cuenta con medidas estatales y municipales, lo que permite detectar de pequeña a gran escala las acciones que hacen falta para la mejora de las condiciones. En otras palabras, señala los muros que se deben levantar para que podamos construir grandes y notables edificaciones.

En el caso específico de Jalisco, se ha implementado una ley estipulada en el artículo 50, que dicta la creación de un consejo estatal para incrementar la competitividad. Como líder se encuentra el gobernador del estado, quien cuenta con el apoyo de dos secretarios: uno técnico, el subsecretario de Planeación, y un ejecutivo, el secretario de Desarrollo Económico. Además, como se mencionó al inicio, es un trabajo en equipo, por lo que participan Gobierno, instituciones del sector privado y del sector social.

Uno de los compromisos que tiene este consejo es la creación y seguimiento de la Agenda Única de Competitividad de Jalisco, siempre con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la población. El coordinador de la Agenda Única de Competitividad, Julio Acevedo, argumenta que antes solo se realizaban acciones con buenas intenciones de alguna cúpula o de alguien de Gobierno, mientras que ahora, por medio de esta agenda, se realizarán por ley. Además, uno de los fuertes compromisos que se tienen y que está estipulado es que los integrantes del Consejo no pueden enviar sustitutos, como es costumbre en muchas de las organizaciones, lo que garantiza la responsabilidad con cada uno de los asuntos tratados y el seguimiento de estos.

Pero a todo esto, ¿cómo funciona la Agenda Única de la Competitividad? Bueno, pues en ella se plasman objetivos puntuales para la calidad de vida, empleo, gobierno, educación, salud, infraestructura, servicios, Estado de derecho, medioambiente, en fin, todos aquellos elementos necesarios para construir un entorno adecuado. La Agenda Única de la Competitividad actúa sobre los puntos que, según las estadísticas del IMCO, son indispensables trabajar, dependiendo de la división en que se encuentren: mejora factible, tendencia, escenarios e indicadores urgentes y de oportunidad.

El IMCO evalúa a las 32 entidades federativas por medio de 89 indicadores, englobados en 10 subíndices, los cuales, para Julio Acevedo, se deben señalar, ya que son datos duros que reducen cualquier ambigüedad.

Ahora bien, existe una institución que mide la competitividad, un consejo que la regula y una agenda que especifica los puntos que deben trabajarse; entonces, ¿somos competitivos?

Hasta los resultados arrojados en 2012 por el IMCO, México se encuentra en la posición 32 de 48 lugares, y tiene por encima a países como Chile, Perú y Brasil, mientras que en datos del Foro Económico Mundial, de 148 países evaluados, México ocupa el número 55. Juzgue usted.

Pero no se trata de criticar, sino de proponer. Como hemos mencionado en un par de ocasiones, la competitividad depende de diversos factores a los que abonamos todos. Sí se están haciendo cosas, sí se está trabajando en mejorar al país, pero debemos empezar por nuestra casa: actualmente Jalisco se ubica en el lugar 9 entre los estados, y es superado por entidades como el Distrito Federal, Baja California Sur y Aguascalientes, quienes ocupan las primeras posiciones.

Julio Acevedo comparte que antes era utilizada una metodología diferente, lo que hace que Jalisco aparezca en el lugar 7 en 2010 y en el lugar 9 en el 2012. Con la nueva metodología se pretende ser más certeros en los resultados y realmente lograr acciones en los puntos correctos. El objetivo del Consejo Estatal para la Competitividad es llegar al lugar 5 en el 2016, cuando corresponde la realización de la próxima evaluación. Pero ¿cómo lograrlo?

Guadalajara se encuentra en la cuarta posición en la evaluación a ciudades con más de un millón de habitantes, por lo que está catalogada como poseedora de una competitividad adecuada. Lograr el aumento en el resto del estado se obtendrá atacando los siguientes puntos:

Cabe señalar que los puntos mencionados son los que se encuentran en últimos lugares o han presentado un retroceso en los últimos 5 años; el resto de los 89 indicadores tuvieron algún avance o permanecieron igual, lo que no significa que deban descuidarse, sino que se requieren acciones distintas.

Julio Acevedo afirma que para contrarrestar estos índices es necesario poner a trabajar todos los indicadores, aunque no se dispone ni del tiempo ni del dinero para hacerlo. Agregó que una persona es seis veces más eficiente si tiene una fortaleza que si desarrolla alguna oportunidad. Por esa razón, en Jalisco se trabajan tanto los números rojos como las fortalezas, ya que con poco esfuerzo es posible lograr grandes resultados y alcanzar mejores posiciones en competitividad.

Una de las mayores problemáticas que presenta el país y que lo posiciona en el lugar 32 son los índices de violencia y narcotráfico. Según datos del IMCO, México se encuentra entre los países que imponen las menores tasas condenatorias, ya que de cada cien delitos solo dos reciben una condena.

Esta es una labor en la que todos toman parte. Desde el gobernante, el empresario, el ciudadano, desde cada una de las posturas es posible realizar pequeñas acciones que lograrán cambios paulatinos pero firmes. No permitir la corrupción y denunciarla, y tomar conciencia de que cada acción repercute en el resto es primordial. El egoísmo puede resultar un arma de doble filo; pensar en el bienestar individual mantendrá a flote al beneficiado, pero ¿por cuánto tiempo? Si las condiciones son óptimas, lo serán para todos y esa será la verdadera competencia.

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