Una ventana a China

 

 

Eduardo Solórzano Del Pozo*

El efecto de la globalización y las facilidades de la comunicación de hoy en día nos permiten ser más competitivos, y, en consecuencia, nos enfrentamos a empresas o productos provenientes de cualquier parte del mundo.

El Internet, las redes sociales y la interacción entre los países implican que cualquier innovación se conozca rápidamente, y la gente quiere lo más novedoso al mejor precio. Esto pone en jaque a las industrias de cualquier país que no tenga diferenciación o competitividad global.

Ante eso, en muchos casos es más rentable importar que producir localmente, y de manera significativa nos volvemos a ver a China.

¿Por qué China?

China es la fábrica más grande del mundo debido a varios factores:

Economías de escala

  • Consolidan la demanda
  • Consumo interno
  • Mercados internacionales

Especialización

  • Empresas muy focalizadas
  • Productos públicos, moldes, circuitos principales o PC-boards, diseños, todos ellos auspiciados por el Gobierno

Clusters (conglomerados de empresas del mismo ramo), parques industriales, parques tecnológicos y regiones económicas

  • Insumos a la mano, proveedores de partes en plantas alrededor de la planta principal
  • Empresas de ramos similares y con proveedores afines en la misma región

Infraestructura del país

  • Carreteras, ríos navegables, puertos, aeropuertos
  • Transportes y servicios de logística

China es quizá la más atractiva fuente de aprovisionamiento para muchas empresas, y engloba grandes oportunidades de negocios.Su lejanía geográfica y diversidad cultural requieren conocimientos especializados para quienes quieren lograr negociaciones exitosas y rentables a corto plazo y relaciones sanas a largo plazo, así como evitar riesgos, experiencias costosas o ser víctima de fraudes o experimentos fallidos.

Por lo anterior, quiero compartirte algunos pasos que se deben considerar para incursionar en el mundo de la importación desde China:

Enfócate: Define el producto por importar con base en tu mercado objetivo y sus necesidades.

Sé práctico: Busca entre los productos que ya existen el que sea el adecuado para tu mercado; no hay que descubrir el hilo negro. Montarse en una economía de escala traerá grandes beneficios.

Costos realistas: Al costear un producto, toma en cuenta su precio de origen, los términos de venta (incoterms) y todos los gastos indirectos, aranceles, certificaciones, incluyendo el costo de garantías y servicio posventa.

Elige al proveedor adecuado: Cuantos menos eslabones existan en tu cadena de abasto, es mejor; solo debes tomar en cuenta el tamaño de tu empresa y el volumen para ver si trabajas con una fábrica, un bróker, un mayorista especializado, un mayorista general. Busca quien te dé el servicio adecuado.

Seguridad en tu compra: Antes de hacer una compra, valida con quién tratas, así como su calidad y seriedad como proveedor.

Tranquilidad: Cumplir con todos los requisitos legales, aranceles, barreras no arancelarias y respetar la propiedad intelectual te darán tranquilidad y continuidad en el largo plazo.

Establece tus ciclos: Toma en cuenta todos los tiempos desde que pones tu orden de compra: fabricación, tránsito, aduanas, días de inventario, ventas, hasta su cobro. Esto te servirá para planear el resurtido y la continuidad.

Apóyate en los expertos: Ahorrarás tiempo, costos, y tendrás mucho avance en la curva de aprendizaje si utilizas los servicios de consultores, proveedores especializados, inspecciones de control de calidad, pues te ayudarán a hacer más rentable tu inversión y a correr menos riesgos. Un guía profesional puede constituir un atajo (fast-track) para lograr más rápidamente el desarrollo del canal de abasto.

Hay varios errores que cometemos los empresarios al importar desde China. Uno de los más comunes es comprar barato sin validar la calidad de lo que se compra, y no tomar en cuenta los puntos finos del producto. Debemos ser conscientes de qué queremos traer a México y cuál es la imagen que queremos dar de nuestra empresa o nuestra marca, encontrar respuestas a las siguientes preguntas y seguir algunos consejos:

  • Podemos ir de la vanguardia a la obsolescencia
  1. ¿Cuál es la vigencia tecnológica de los productos que importamos?
  2. ¿Queremos traer chatarra o productos de innovación?
  • ¿Realmente queremos que México esté a la vanguardia? ¿Somos coherentes con nuestra oferta de valor?  
  • Hay especificaciones comerciales y reales. ¿Cuál queremos? ¿Cuál anunciamos?
  • ¿Queremos un producto exclusivo o uno genérico?
  • ¿Cómo manejaremos el nivel de porcentaje de garantías y el servicio posventa?
  • ¿Qué esperamos del cumplimiento de tiempos de entrega? ¿A qué nos comprometemos con nuestros clientes? ¿Y cómo lo respaldamos?
  • Lo barato sale caro.“No hay lonche gratis.”
  • Debemos obtener seguridad en nuestra compra y dar seguridad a nuestros clientes.

Definir cuál es nuestra prioridad y enfoque en la compra tomando dos de las opciones de la gráfica.

Para finalizar, te comento que una vez que tenemos claros nuestros objetivos, segmento de mercado, y podemos contestarnos las preguntas anteriores, o al menos bosquejar las respuestas, ¡es tiempo de empezar! Si tenemos la posibilidad de ir a ver y negociar es genial; si no tenemos el tiempo, las capacidades clave necesarias, o no queremos invertir en el viaje, pocas veces es conveniente contratar a alguien de planta y engrosar permanentemente la nómina. Lo ideal es recurrir a un experto y usar servicios subcontratados (outsourcing) para la búsqueda de proveedores, análisis de costos, negociaciones, planeación de logística, contratos, manejo aduanal y todos los detalles finos del tema, para lograr un mejor retorno de inversión.

 

 * Consultor especializado de la empresa China Business Consulting
Share
  • Anunciate-aqui-01.jpg
  • Unete-a-coparmex-01.jpg
  • bigbang.jpg
  • cklass.jpg
  • tierra-armonia.jpg